El destino de un grupo de prisioneros en el Effektenkammer (el Economato) ha permitido comprobar rápidamente que "el protector supremo", Himmler (imagen), no era un "romántico de tomo y lomo", obsesionado por los mitos antiguos y su amor a las viejas piedras; era más bien un materialista que tiene los pies bien fijos en el suelo; en Sachsenhausen, ‘su ciudad», creó el depósito de todos los bienes de las víctimas que tuvieron la mala suerte de pasar por los campos de concentración.