Al día siguiente, al descubrirse la masacre de la casa de Polansky, los sucesos fueron interpretados como un ritual satánico o una guerra de traficantes de drogas. En ambos casos estaba sospechado Polansky y su esposa Sharon. Paralelamente al descubrimiento de los asesinatos de Tate / La Bianca, Bobby Beausoleil y Susan Atkins eran detenidos como sospechosos del caso Hinman. No relacionaron los crímenes con los autores, simultáneamente, Roman Polansky, abatido con semejante tragedia y harto de las sospechas que recalan sobre él, ofrece una recompensa de 25.000 dólares quien proveyera información sobre los asesinos.