El proceso duró 4 años. Allí el asesino se dirigió a Gilbert, presidente del tribunal y dijo: «Me procesan por diez mujeres, cuando he conocido centenares... ¡Qué generoso es este tribunal!... Estafador lo admito pero asesino, no. Ellas estaban solas y yo les he dado un poco de esperanza. Las he amado, las he despojado, pero no las he matado. ¿Qué fue de ellas? No sé. ¡Es increíble cómo, pueden desaparecer tantas mujeres sin dejar rastros...! ¡Que me traigan las pruebas!».