Sus afiebrados pensamientos no le permiten encauzar su vida y se recluye en su castillo, evitando todo contacto sexual con las mujeres. Dueño de una poderosa fortuna se ocupa de gastarla en la compra de objetos de arte y en ostentosas fiestas para sus pajes. De esta forma, en poco tiempo, ve que sus riquezas habían menguado considerablemente, por lo cual se inclina hacia la alquimia.