La policía visitó el lugar debido a una denuncia de los padres de Friedel Rothe, quien había sido visto en compañía de Haarman, pero los agentes no encontraron evidencia a pesar de que la cabeza del joven, envuelta en periódico, se encontraba en la casa escondida detrás de la cocina. En otra oportunidad, uno de los clientes del «Carnicero de Hannover» se presentó ante las autoridades porque sospechaba que la carne que había comprado no era de
cerdo sino que tenía aspecto humano. Los policías desestimaron la denuncia, considerando lo afortunado que era el denunciante por haber conseguido un trozo de carne de tan alta calidad. Las desapariciones de jóvenes iban en aumento pero nada hacía sospechar del carnicero y su pareja, a pesar de que los vecinos veían entrar a muchos y no salía ninguno. Ni siquiera les despertaba curiosidad los ruidos de la sierra y los golpes provenían del lugar.
cerdo sino que tenía aspecto humano. Los policías desestimaron la denuncia, considerando lo afortunado que era el denunciante por haber conseguido un trozo de carne de tan alta calidad. Las desapariciones de jóvenes iban en aumento pero nada hacía sospechar del carnicero y su pareja, a pesar de que los vecinos veían entrar a muchos y no salía ninguno. Ni siquiera les despertaba curiosidad los ruidos de la sierra y los golpes provenían del lugar.