FREILA: Su sed de sangre no se detendría y el 9 de enero de...

Su sed de sangre no se detendría y el 9 de enero de 1929, en horas de la noche, atacó a Apollonia Kuhn hundiéndole unas tijeras que se rompieron por la presión impuesta por Peter. Los gritos desgarradores de la mujer alertaron a unos paseantes, que pudieron rescatarla pero Kürten lograría escapar. El 8 de febrero engaña a Rosa Ohlinger de 9 años a quien lleva a una zona oscura de las cercanías de la iglesia Vinzenz, la rede violentamente con las tijeras hasta mala. Horas más tarde regresa al lugar del crimen para verter petróleo sobre el cuerpo y lo incendia, logrando así nuevamente el orgasmo.