Su primer homicidio tuvo lugar en 1913 cuando ingresa a la casa de Peter Klein con intenciones de robo. Al entrar al dormitorio, buscando joyas o dinero, encuentra a una niña de 8 años —Christine Klein— y sin poder controlarse la estrangula y luego le corta la garganta. El contacto con la sangre tibia le produjo satisfacción, y limpió el cuchillo con su pañuelo, que llevaba el monograma PK. Las sospechas, por supuesto, recayeron sobre el padre de la niña, que poseía las mismas iniciales.