Su contacto con lo criminal fue a temprana edad, ya que cuando sólo contaba con cinco años intenta ahogar a un compañero que jugaba con él en una pequeña embarcación, asimismo le gustaba colaborar con el empleado municipal que atrapaba perros vagabundos, quien le enseñó a masturbarlos y torturarlos llegando en una oportunidad a matar él mismo a uno de los pobres animales. Practicó la zoofilia con cabras, ovejas y cerdos, descubriendo que obtenía mayor placer si los acuchillaba durante el acto sexual. Además, estaba fascinado con los incendios y se dedicaba a leer extasiado sobre Jack el Destripador y sus asesinatos. En 1894 se muda con su familia a la ciudad de Düsseldorf, don de trabaja como aprendiz de moldeador en una fábrica, a los 14 años asalta a una joven. que casi estrangula en los bosques de Grafenberger. Esa zona sería luego el escenario de sus crímenes. De allí en más deambulará por el río Rin con una prostituta.