El 12 de agosto de 1799, Napoleón visitó la cámara mortuoria del faraón en la gran pirámide. Después de un rato, Napoleón pidió a su guía que lo dejara solo. Cuando finalmente salió, el conquistador de Europa se mostraba pálido y perturbado. Cuando le preguntaron qué le habla sucedido, respondió bruscamente: «No quiero referirme nunca más a este asunto.» Luego, en distintas etapas de su vida, él mismo confesarla que habla previsto su futuro mientras permanecía solo en el interior de la gran pirámide. Poco antes de morir, parece que estuvo a punto de revelar su secreto a uno de sus ayudantes.