andenburg señaló también que los antiguos egipcios eran expertos en el o de venenos; y algunas drogas no necesitan ser ingeridas para matar: pueden ser letales por contacto, por penetración en la piel. Así sugiere que los egipcios podrían haber mezclado sustancias venenosas con la pintura de las redes interiores de las tumbas, que luego fueron selladas y convertidas en reductos herméticos.