Un camarero del Britonnia, el sargento Brian Rounsfall, reveló, en el vuelo de regreso a Londres jugamos a las cartas utilizando el ataúd como mesa. Por turno, nos sentábamos sobre la caja que contenía la máscara mortuoria, do y bromeando acerca de ella. No fuimos irrespetuosos: sólo nos divertíamos un poco.» En la época del vuelo, Rounfall tenía 35 años de edad. En los años siguientes sufrió dos ataques de corazón