El industrial británico Joel Wool fue uno de los primeros invitados oficiales, ver la tumba del faraón; murió poco después, víctima de una misteriosa, fiebre. En un lapso de seis años —los que duró la excavación de la tumba d, Tutankamon—, murieron doce de los arqueólogos presentes en el momento del descubrimiento. Y, al cabo de siete años, sólo dos de los miembros del equipo original de excavadores estaban aún con vida. No menos de otras veintidós personas vinculadas a la expedición murieron de manera prematura entre ellas figuran lady Camavon y el hermanastro del aristócrata arqueólogo Este último se suicidó, aparentemente en medio de una crisis de locura súbita.