Dos meses más tarde, el ya famoso lord Carnarvon despertó en su habitación del hotel Continental y dijo: «Me siento muy mal.» Cuando su hijo acudió verlo, Carnarvon estaba inconsciente. Murió esa misma noche. El hijo del aristócrata estaba descansando en el cuarto contiguo en el momento en que Carnarvon moría. Tiempo después, el muchacho recordó que «las luces se apagaron en toda la ciudad de El Cairo; encendimos velas y rezamos». -