FREILA: La maldición faraónica era algo que lord Carnarvon...

La maldición faraónica era algo que lord Carnarvon conocía bien; no solo porque el aristócrata era un entusiasta egiptólogo, sino porque alguien se recordó cuando todavía estaba en Inglaterra preparando la última y más ambiciosa de sus expediciones a Egipto: la que debía llevarlo hasta la fabulosa tumba de Tutankamon, llena de inapreciables tesoros. Lord Carnarvon recibió un, misteriosa advertencia, formulada por un célebre místico de aquella época, el conde Hamon. Su mensaje decía: «Lord Carnarvon. No entre en tumba. Peligroso desobedecer. Si ignora advertencia enfermará sin recuperación. La muerte lo reclamará en Egipto.» El aristócrata tomó tan en serio esta advertencia que consultó dos veces a una adivina. Las dos veces, la vidente le predijo que moriría muy pronto y en misteriosas circunstancias.