Porque el negativo conseguido por Pia parecía mostrar el rostro de Cristo. El joven arqueólogo era la primera persona a la que se permitió fotografiar más famosa reliquia de la catedral, el sudario de Turín, en el cual —se afirmaba— Cristo fue envuelto después de la crucifixión. Siempre se dijo que el darlo contenía el contorno borroso del cuerpo de Cristo, aunque lo mismo afirmaba de cuarenta o más piezas de lino conservadas en diversas iglesias de toda Europa. Pero cuando tomó su fotografía, obtuvo como resultado un neto negativo fotográfico que muestra a un hombre crucificado. Debido a que la fotografía científica era una disciplina relativamente nueva desconocida, la sorprendente placa obtenida por Pia no fue al principio acertada como genuina por todos.