Uno de esos submarinos era el U20, y estaba bajo el mando del comandante, Schwieger; el U20, que había permanecido en el mar desde el 30 de anterior y viajaba de regreso a su base, en Wilhelmshaven fue el primero avistar el barco. Pero al principio Schwieger no reconoció el trasatlántico; solo pudo describirlo como “un bosque de mástiles y chimeneas»: por entonces Lusitania era el más imponente de los bancos del mundo.