La embajada alemana en Washington llegó incluso a publicar en los periódicos americanos anuncios que advertían: «A los viajeros que proyecten embarcarse en una travesía por el Atlántico, se les recuerda que existe estado de guerra entre Alemania y Gran Bretaña, y que los barcos de bandera británica pueden ser destruidos. Los pasajeros que viajen por la zona de guerra en bu cos de Gran Bretaña o de sus países aliados, lo harán bajo su propia responsabilidad»