La tripulación que ha desaparecido sin dejar rastros
Había algo extraño en ese velero de dos mástiles que daba bandazos, sacudido por el oleaje del Atlántico. Al principio no fue fácil discernir qué era lo que tenía de raro, pero sin duda algo no andaba bien en él. La tripulación del bergantín De! Grano, reunida en cubierta, observó el rumbo errático que llevaba el misterioso barco, al que un tiempo antes había visto emerger como una pequeña mancha blanca en el horizonte grisáceo. El Dei Gratia se fue acercando lentamente al velero, hasta que, a primeras horas de la tarde, el capitán David Morehouse tomó un nimbo paralelo y comenzó a observar el extraño aspecto que ofrecía el barco a través de sus catalejos.
Había algo extraño en ese velero de dos mástiles que daba bandazos, sacudido por el oleaje del Atlántico. Al principio no fue fácil discernir qué era lo que tenía de raro, pero sin duda algo no andaba bien en él. La tripulación del bergantín De! Grano, reunida en cubierta, observó el rumbo errático que llevaba el misterioso barco, al que un tiempo antes había visto emerger como una pequeña mancha blanca en el horizonte grisáceo. El Dei Gratia se fue acercando lentamente al velero, hasta que, a primeras horas de la tarde, el capitán David Morehouse tomó un nimbo paralelo y comenzó a observar el extraño aspecto que ofrecía el barco a través de sus catalejos.