La historia termina cuando Robin Hood consigue hacer sonar por última vez su cuerno de caza, aportado por su fiel compañero, Pequeño John. Antes de morir, Robin disparó una flecha desde la ventana de su habitación, en dirección al bosque, y pidió que lo enterraran en el sitio donde la flecha hubiese caído. Aún hoy es posible ver el sitio que Robin eligió como tumba. La de Robin Hood es una historia romántica, que se ha mantenido viva y ha sido narrada y vuelta a narrar durante 600 años. Pero si se trata de un mito o de una historia real, de un hecho histórico o de una leyenda, es algo que permanece en el misterio.