La leyenda aparece en A Lytefl Geste of Robyn ¡-Iood, un libro pub! icado en 1459. Puede que todo esto no sea nada más que una leyenda; pero el rey estuvo realmente en Nottingham en noviembre de 1323, y el relato de su encuentro con Robin Hood es coherente con lo que se sabe de su personalidad. Además, el nombre de Robin Hood aparece meses después, en 1324, en los registros de la casa de Eduardo II. Allí figuran constancias de los salarios que se pagaron a Robin hasta noviembre de ese mismo año. A partir de esa fecha, el nombre de Robin desaparece de los documentos oficiales para sumergirse nuevamente en el folklore. Es posible que, después de disfrutar durante tanto tiempo de la libertad en el bosque, Robin fuera incapaz de ponerse al servicio de nadie, ni siquiera de su rey.