Pequeño John, segundo de Robin, recibió su irónico apodo a causa de su gran estatura. Se afirma que murió en Hathersage, en el condado de Derby; la tumba en que yacía fue abierta en 1784 y en ella se encontraron los huesos de un hombre excepcionalmente alto. Robin y sus hombres se hicieron célebres, entre otras razones, porque desplegaron una actividad incesante en un territorio muy amplio. La bahía de Robin Hood, que dista muchos kilómetros de las costas del condado de York, fue bautizada así en recuerdo del proscrito, cuya banda tenía fondeadas allí - numerosas barcas, que utilizaba para pescar y, eventualmente, para huir de las autoridades. Durante uno de sus viajes, Robin visitó la iglesia de St. Mary, en Nottingham; una monja de la congregación lo reconoció y dio aviso al sheriff. Robin echó mano a su espada y, antes de ser capturado, mató a 12 soldados. No pudo ser llevado a juicio porque Pequeño John, al frente de un numeroso grupo de proscritos, cayó sobre Nottingham y rescató a su jefe; de paso, buscaron a la monja y le dieron muerte.