La ola gigantesca prosiguió su marcha hacia la costa norte de África; allí sus efectos pueden haber dado origen al relato del Viejo Testamento acerca de la separación del mar Rojo, que permitió el éxodo de Moisés. También se ha propuesto una teoría según la cual la lluvia de cenizas provocada por el volcán habría sido responsable de las plagas que azotaron Egipto y en las cuales se basó el relato bíblico. La lluvia de cenizas abarcó un área de más de 16.000 kilómetros cuadrados.