FREILA: Los jóvenes soldados, que encontraron casualmente el...

Los jóvenes soldados, que encontraron casualmente el yacimiento en 1880, tuvieron la misma suerte que los mexicanos. Llegaron a la población mexicana de Pinal con sus alforjas llenas de las fabulosas pepitas de oro y refirieron o habran hallado una mina, en forma de embudo, en las montañas Supera ñ. Propusieron a un lugareño que los acompañara en un viaje de regreso a la mina; para localizarla, se valieron de sus conocimientos militares: rehicieron el camino guiándose por las huellas que ellos mismos habían dejado. Algún tiempo después, sus cadáveres fueron encontrados, desnudos, en las montañas. Al principio se creyó que habían sido víctimas de los apaches. Pero, al estudiar las balas encontradas en los cuerpos, se comprobó que eran idénticas a las que usaba el ejército de Estados Unidos de América. Años después, un indio conocido con el nombre de Apache Jack relató los esfuerzos que su pueblo había realizado para mantener en secreto la existencia de la mina; esperaban frenar así el flujo de indeseables hombres blancos, que invadían su territorio en busca de riquezas.