Los indios apaches fueron casi con seguridad los primeros en descubrir la mina. Mucho antes de que aprendieran a temer al hombre blanco y advirtieran su insaciable apetencia de oro, los apaches mostraron el yacimiento, aurífero a los monjes hispánicos de México. Inevitablemente, los, relatos acerca de una rica yeta aurífera, de la que podía extraerse el oro a manos llenas, se divulga ron en seguida e hicieron hablar y soñar incansablemente a los hombres. Fueron numerosos los hombres que realizaron, con éxito expediciones a la mina, hasta que, años más tarde, ésta pasó a ser propiedad de un español, don Miguel Peralta..