Las hostias se roban de dos maneras, según los expertos: «Sustrayéndolas directamente de los sagrarios o, lo que resulta más fácil, yendo a comulgar en la mano y guardando la hostia en el bolsillo en vez de tragarla». El paradero final de las hostias consagradas robadas son los diferentes ritos satánicos. «Hay una proliferación de sectas que practican misas negras, con profanaciones de hostias consagradas, estupros y torturas. Conocemos casos de vampirismo consentido. También utilizan a jóvenes de ambos sexos a los que se les agrede sexualmente, tras haberlos drogado en el transcurso de ritos orgiásticos», explica el padre Buonaiuto.