El primer tipo es el adecuado para velar por la seguridad del harén, los otros dos son considerados “inseguros”, al haber conocido en el inicio de la pubertad el deseo sexual. Los primeros tras la castración cambian física y mentalmente, no tienen barba, la laringe es de pequeñas dimensiones y la voz resulta infantil y aniñada; su carácter está próximo del sexo femenino. Entre los árabes se dice que viven poco tiempo y mueren antes de los treinta y cinco años.