Las odaliscas, por lo general, no eran presentadas ante el Sultán, pero a aquellas que eran de extraordinaria belleza y talento se las consideraba como concubinas en potencia, y se las adiestró en consecuencia. Aprendieron a bailar, recitar poesía, tocar instrumentos musicales, y demás conocimientos dirigidos a deleitar al Sultán. Sólo las odaliscas más dotadas fueron presentadas al Sultán y era posible para estas odaliscas pudieran escalar posiciones en la jerarquía de harén y disfrutar de la seguridad por su poder y posición.