El cuadro rígido fue reemplazado por otro cuya parte anterior podía plegarse sobre la posterior, convirtiéndose así en un objeto fácilmente transportable. Para evitar en cierta medida el grave inconveniente de las pinchaduras, se adoptaron neumáticos tubulares o semimacizos; la disminución de elasticidad que esto traía aparejado se remedié con unos dispositivos de resortes ajustados al cuadro.