En el año 1866, Michaux, hijo, construyó una draisiana perfeccionada, con ruedas totalmente metálicas. Algunos sostienen que fue el sacerdote franciscano Rogelio Bacon, dedicado a la física y a la mecánica, quien, en el siglo XIII, empleó por primera vez los pedales para imprimir movimiento a la máquina. Aunque eran, muy pesadas, estas máquinas comenzaron a gozar de cierta popularidad.