Pero los juegos olímpicos de la antigüedad no sólo eran un evento atlético. También favorecieron el desarrollo cultural al amparar la creación humana en diversos campos como en la escultura, arquitectura, matemáticas y poesía. Por ejemplo, destaca el Templo de Zeus en Olimpia, diseñado por Libon, y en cuya edificación se usó un sistema de proporciones geométricas que se basó en los planteamientos de Euclides.