EL ARTE ARABE. En la expresión artística del pueblo árabe juegan dos factores importantes. Uno, la prohibición por parte de su credo de representar la figura humana, y por otra su temperamento amante del color, de las formas exuberantes y de la vida en sus manifestaciones más cálidas. Por estas razones el arte árabe se vuelca en la decoración y en los "arabescos", juegos de formas, de color y de luz, utilizando incluso el agua como un elemento arquitectónico más. En todas las construcciones abundan los adornos geométricos o inspirados en motivos vegetales para suplir la limitación que implicaba la imposibilidad de pintar o esculpir formas humanas.