La ciudad más famosa de Arabia era La Meca. Allí se hallaba la Kaaba, el santuario de los árabes. De los puntos más lejanos acudían beduinos para besar la piedra negra y redimir sus pecados. Todas las caravanas del desierto confluían en aquel lugar y la ciudad fue creciendo y prosperando. Opulentos mercaderes organizaron en ella una especie de república. En sus mercados se compraban y vendían mujeres, esclavos y camellos.