En lugar de enfrentarlos, Carlos el Calvo trató con ellos y aceptó pagarles tributo, con lo cual no hizo nada más que acrecentar su codicia. Sin embargo, el conde de Anjou, Roberto el Fuerte, que tenía a su cargo las tropas que operaban entre el Sena y el Loira, trató de impedir a invasión pero resultó muerto en el combate de Brissarthe (865) Su hijo, el conde de Eudes, prosiguió la lucha.