Aunque esta división del Imperio Carolingio se llevó a cabo razones políticas y no nacionalistas (la división de un reino entre herederos varones era una costumbre tradicional franca), comenzaron a surgir dos culturas diferentes. Alrededor del siglo IX, los habitantes del área occidental franca hablaban una lengua romana derivada del latín, que llegaría a convertirse en el francés. Los francos orientales hablaban dialectos germanos. No obstante, todavía no existían los que, a la postre, serían los reinos de Francia y Alemania. En el siglo IX las frecuentes luchas entre los numerosos herederos de los hijos de Luis el Piadoso provocaron una mayor desintegración del Imperio Carolingio. Mientras tanto, a la vez poderosos aristócratas obtenían más poder aún en sus propias ir locales a expensas de los pendencieros gobernantes carolingios, proceso de desintegración se aceleró debido a ataques externos de diferentes partes del viejo mundo carolingio.