Las esposas de los poderosos usaban joyas de gran valor hasta el punto que era cosa corriente llevar incrustadas perlas en los zapatos. Atila, sin embargo, vestía como un pastor y comía en vasija de madera. Su imperio, basado en la energía y el prestigio de su persona, se disgregó a raíz de su muerte. Casi al mismo tiempo, desaparecía el Imperio Romano de Occidente. En el año 476, Odoacro, rey de los hérulos, destronó al último emperador de Occidente, Rómulo (conocido por el apodo de "Augústulus"). Desde este momento los reyes bárbaros se convirtieron en soberanos de los romanos.