La escritora afirma que el Papa ha lanzado una auténtica cruzada contra los homosexuales: lleva años persiguiéndolos, y para ello ha impuesto filtros, destinados a localizar a los gays desde los seminarios. La escritora consideró que la Santa Sede “está obligada a explicar ante los millones de católicos por qué protege a pederastas, así como los casos de malversación de fondos, porque la Iglesia, además de ser una institución opaca, ha sido escenario común de actos de corrupción”