El padre Athié señala que las mismas le canónicas, que interpretan estas conducta como pecados secretos, prescriben procedimientos que tienen como finalidad evitar escándalo y amonestar al pecador, llevando políticas pastorales que se traducen en cambiar a los transgresores de parroquia, de diócesis y hasta de país. Aun los documento más recientes del Papa tienden a conservan esta política de la reserva, del secreto y de la exclusividad de juicio reservada a la Congregación para la Doctrina de la Fe, obligando todos los episcopados del mundo a informar, bajo absoluto secreto, de los casos de abuso sexual protagonizados por sus clérigos.