Según las investigaciones de la revista Istoé en colaboración con la Universidad Católica de San Pablo, unos 1.700 sacerdotes han sido denunciados en los últimos tres años por abusos sexuales, principalmente de menores. Sin embargo, existen dudas respecto del genuino interés del Vaticano en esclarecer este tipo de delitos, castigar los culpables y evitar su repetición.