Otro amante de las letras, el sacerdote Celso Morais, de 62 años, regentaba, tras la fachada de un centro de alfabetización, un prostíbulo de menores para el placer de los hermanos de fe. El contenido de sus memorias es tan escabroso que la Justicia las marcó como documento clasificado. Según el Corriere della Sera, otro de los involucrados es monseñor Antonio Sarto, obispo de Barra do Garças, sobre quien pesa una denuncia de abuso por parte de un cura que él ordenó.