FREILA: SU IMPOSIBLE MISIÓN: Sin dudar, acogió a los dos náufragos...

SU IMPOSIBLE MISIÓN: Sin dudar, acogió a los dos náufragos y crió al pequeño Perseo en su palacio. Tanto la madre como el hijo eran buenos para realizar todos los trabajos que les ordenaba, sin olvidar que Polidectes se había enamorado de Danae. De esta forma fueron transcurriendo los años. Perseo se había convertido en un esbelto y robusto joven. Y el rey seguía con una idea fija en su cabeza: quería casarse con Danae. Pero como que tanto ella como su hijo Perseo estaban en contra de estos esponsales, el señor de la isla no tuvo más salida que engañar a Perseo, ordenándole que fuese en busca de la cabeza de la terrible Gorgona Medusa. Perseo ignoraba que las tres Gorgonas: Esteno, Euriale y Medusa, eran unos monstruos terroríficos; poseían alas, unos dientes poderosos y en la cabeza serpientes en lugar de cabellos. Su mirada era tan terrible y espantosa que aquel que las contemplaba quedaba inmediatamente petrificado.

Excepto Medusa, las otras dos eran inmortales y vivían en el límite más lejano del mundo, alejadas de todo, en los insondables abismos de noche y de la muerte. Por este motivo, Polidectes estaba convencido de que Perseo no sobreviviría jamás a esa misión. Pero Perseo, hijo de Zeus, era muy amado y muy valioso para los dioses, y Zeus había escuchado en sufrimiento las insistentes súplicas de la madre, mientras a la deriva en alta mar, y no las había olvidado. El joven de corazón valiente, emprendió el largo viaje para enfrentarse a las aventuras que le esperaban. Llegó al lugar donde moraban las hermanas de las Gorgonas, que habían nacido como mujeres muy ancianas; eran las guardianas de las Gorgonas y sólo ellas conocían el camino que conducía hasta ellas.

El valeroso joven les robó el diente y el ojo -las tres sólo poseían un único ojo que utilizaban alternativamente-, que sólo devolvió cuando le indicaron el camino que debía seguir. Pero el camino le conducía primero a las ninfas y éstas entregaron tres objetos a Perseo, con los que podría cumplir su misión: unos zapatos con alas, con los que podía volar por los aires, una bolsa mágica para la cabeza de la Gorgona, y un yelmo que lo haría invisible.