FREILA: EL ABANDONO DE PERSEO: En qué desamparo te encuentras,...

EL ABANDONO DE PERSEO: En qué desamparo te encuentras, querido hijo, sin que sepas lo que te ocurre. Tú duermes aún el tranquilo sueño de un niño de pecho y apoyas tranquilamente tu querida carita contra mi cuerpo. Duerme, duerme mi niño, sigue durmiendo. Y tú, Zeus, padre de esta criatura, procura salvarnos, aparta de nosotros esta desgracia, al menos de nuestro hijo. Azotada por el viento y el oleaje, la caja prosiguió su viaje a la deriva hasta llegar cerca de una playa de la isla de Serifos, donde el pescador Dictis ordenaba precisamente sus redes. Éste lanzó inmediatamente una gran red al agua y pescó la gran caja de madera.

La arrastró fuera del agua, mientras las olas, con sus crestas de blanca espuma, seguían golpeando la caja. Danae, al principio, se asustó, pero el niño Perseo obsequió al pescador con su risa, contagiosa y sincera, una demostración de su ascendencia divina. Pero en la isla de Serifos gobernaba como rey Polidectes, hermano gemelo de Dictis. Unos hermanos desiguales, el uno era muy bondadoso, poseía un collar de oro; el otro, el rey, era tenebroso y malévolo.