La expansión comercial, el crecimiento demográfico y el endeudamiento del campesinado, entre otros motivos, obligaron a los griegos a abandonar sus lugares de origen, se instalaron tanto en Oriente como en Occidente y fundaron colonias; hubo dos clases de colonias: las plazas comerciales y las agrarias, mantenían fuertes lazos culturales con la metrópoli, pero disfrutaban de una total independencia político administrativa.