Un huracán muy devastador fue el Mitch, en 1998. A su paso por Centroamérica dejó alrededor de 30.000 muertos y desaparecidos, y cuantiosas pérdidas económicas, ya que destruyó viviendas, puentes, caminos y gran parte de las plantaciones de café y plátanos. Hay que considerar también el grado en que estas sociedades se ven afectadas por esta clase de fenómenos. Por lo general en Centroamérica los países son monoproductores (es decir centran su actividad productiva en un sólo producto que es primario).