En este sentido, entre los tornados más recientes se destaca el que se produjo en EEUU en mayo de 1999. Consistió en una serie de 59 tornados, que, uno detrás de otro, devastaron inmensas áreas de la planicie central, ocasionando la perdida de viviendas a miles de familias. El tornado más fuerte alcanzó un diámetro de un kilómetro, y una velocidad superior a los 200 km/hora.