Entonces empezó una lucha terrible entre el brahmanismo y el budhísmo, pero al fin venció el primero.
Los budhistas fueron proscriptos, llegándose hasta prohibir que se pronunciase su nombre, y el budhismo fué a refugiarse al norte, en el Tibet y en la China, y al sur, en Ceilán, donde aun existe.
Los budhistas fueron proscriptos, llegándose hasta prohibir que se pronunciase su nombre, y el budhismo fué a refugiarse al norte, en el Tibet y en la China, y al sur, en Ceilán, donde aun existe.