Muchas especies tienen hileras de dientes afilados enclavados en membranas fibrosas en lugar de en las mandíbulas; los dientes, que pierden a menudo al clavarlos en la carne de sus presas, son reemplazados con rapidez por otros dientes que se desplazan hasta ocupar el espacio que dejan los primeros. Las aletas y la cola de los tiburones son rígidas en vez de eréctiles, como las de los peces óseos. Desmintiendo la creencia popular, las aletas dorsales rara vez sobresalen de la superficie del agua cuando los peces nadan próximos a ésta.