Leyenda de Esopo: Esopo, esclavo frigio de Janto, encargado por su amo de procurar para un banquete lo más exquisito y mejer que hubiere en el mercado, compré sólo lenguas, que hizo aderezar de varios modos. Disgustado el amo por, lo que creía torpeza de su esclavo, iba a castigarlo, pero los amigos, que conocían la agudeza de Esopo, solicitaron su perdón, a condición de que se explicara. Esopo hizo el elogio de la lengua, como el más noble instrumento que posee el hombre. Ordenado otro día que adquiriese lo peor del mercado, volviò a servir diversos platos de lengua. Janto, irritado, lo reprendió, pero Esopo se disculpé graciosamente, presentando a la lengua como el peor de los males, cuando está al servicio de la torpeza, la falsedad y la maledicencia. Los convidados alabaron la sagacidad del esclavo frigio.