Se inaugura en Madrid una residencia para ancianos con libertad sexual las 24 horas del día. Un anciano que se había inscrito, después de visitar la residencia, pidió la anulación de la inscripción. Alegó textualmente: «A mi edad se me levanta 3 o 4 veces al año, pero el bastón se me cae 7 u 8 veces al día».