El ornitorrinco tiene algunas proteasas que faltan en los demás mamíferos y carece de otras comunes al resto porque ha perdido los genes que las codificaban. López-Otín cree que han detectado la clave molecular de por qué este animal no tiene un estómago como el del resto de mamíferos y suple con estrategias mecánicas o fisiológicas la ausencia de proteasas. «Hemos visto que no es necesario ganar genes y funciones para evolucionar sino que se pueden usar otros» concluye López-Otín.