Un consorcio internacional de científicos acaba de secuenciar su genoma completo y ha corroborado ese origen primitivo. Pero, sobre todo, ha demostrado también lo extraño que es. Porque no se trata sólo de que lo parezca por su anatomía, sino que también lo es su patrimonio genético. Es un cóctel de ADN que lo relaciona con los reptiles, las aves y los mamíferos. Rasgos que hoy no suelen aparecer juntos, pero que sí debieron estarlo en el pasado, cuando la naturaleza creaba diseños.